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PREPARACIÓN TEMPRANA DEL PERRO DE BÚSQUEDA Y RESCATE URBANO Y RURAL DE AREA
Se proponen criterios y actividades para introducir gradual y racionalmente a los cachorros (entre los 2 y los 6 meses de edad) a los ambientes y las actividades relacionadas con el futuro adiestramiento y trabajo en la Especialidad K-SAR, con el fin de anticipar y optimizar su futura selección y desempeño.
1. INTRODUCCIÓN: Aunque no siempre es posible disponer del futuro perro K-SAR urbano y rurál de área cuando éste todavía es un cachorro, a veces sí se puede.Contando con esto, es interesante explorar la conveniencia de introducir al animal en su futuro ambiente de trabajo: ¿Esa introducción es útil? ¿Es conveniente? ¿Cómo podría y debería hacerse? A continuación se da respuesta a éstas y otras preguntas relacionadas.
2. ETAPAS DEL ADIESTRAMIENTO: El adiestramiento K-SAR urbano y rural de área es un encadenamiento de procedimientos de Condicionamiento Clásico (CC), y Condicionamiento Instrumental (CI), a lo largo de las etapas consecutivas de Preparación, Educación, Entrenamiento y Mantenimiento, en el siguiente orden:
PREPARACIÓN: Alrededor de las 8 semanas y los 6 meses de vida del cachorro. Contiene la impronta del guía, la estimulación natural del uso y temprano desarrollo del olfato, el ejercicio físico racional y multiforme, la solución autónoma de problemas, el juego, la socialización intra e interespecífica, y la tolerancia gradual de ambientes y situaciones moderadamente estresantes.
Se persigue la viabilización ontogénica de las características filogenéticas del animal favorables para el objetivo planteado. A través de la disponibilidad de un medio estimulante, variado, gratificante y saludable se posibilita el afloramiento de las habilidades naturales del animal, propiciando su desarrollo y fortaleciendo su estado físico y psicológico. Durante esta etapa se insiste poco en el aprendizaje de órdenes operativas, que además el cachorro difícilmente aprende por inmadurez neurológica, sino que se posibilita su desarrollo, con algunas eventuales intervenciones operativas respecto a las normas básicas de convivencia con el hombre (higiene, alimentación, conducta doméstica).
En el proceso, el guía conoce las características físicas y comportamentales del animal, y decide su uso o exclusión para el servicio deseado. Lo importante aquí es, con la precaución debida a la inmadurez general del perro, la variedad de situaciones que posibiliten múltiples aprendizajes, ampliando el repertorio de respuestas y la adaptabilidad del sujeto.
EDUCACIÓN: Entre los 6 y los 9 meses aproximadamente, correspondientes al paso de cachorro a juvenil. Se introducen las normas sociales del comportamiento del perro en el medio humano, imitando el modelo natural. Son las reglas instrumentales condicionadas para el control y manejo cotidiano del animal, básico para su permanencia en una familia y en la ciudad. Se fortalece la relación perro-guía y se intensifica la exigencia física, aún sin llegar al máximo.
Simultáneamente, a partir del conocimiento más profundo del sujeto se concreta la decisión sobre la continuación o no de su adiestramiento. Normalmente, éste es el único adiestramiento necesario para un perro no destinado a un oficio especializado.
ENTRENAMIENTO:Alrededor de los 12 a los 20 meses. Casi exclusivamente desde el condicionamientoinstrumental, el perro aprende un oficio que va más allá de la cotidianidad familiar.Este es el objetivo final del adiestramiento, y lo pone a prestar un servicio ante lasórdenes del guía, en espera de una gratificación. La exigencia física llega al máximo y se explotan las habilidades desarrolladas desde la preparación.
En el entrenamiento se somete al animal a las condiciones típicas del servicio, y se le prepara para que sortee eficientemente las variables que pueda encontrar. A diferencia de la educación, el control comportamental es compartido entre el guía y el pero. Es decir, el guía orienta el comportamiento, pero a partir de la orientación el animal decide qué ejecuciones hará. De obtener el resultado esperado, el guía reforzará al animal, o puede ocasionalmente reorientar su desempeño.
MANTENIMIENTO:Durante la vida útil del animal (en promedio hasta los 10 años), es necesario reforzarel adiestramiento mediante prácticas periódicas del oficio. Ya sea en situación real osimulada, es conveniente un seguimiento de las conductas obtenidas en las etapasanteriores, reforzar las conductas adecuadas y eventualmente corregir desviaciones no deseadas o impedir la extinción del aprendizaje. Para esto es suficiente, si el servicio no es cotidiano, una sesión mensual completa tanto de la educación como del servicio específico y, cuando se prevé la próxima necesidad del perro, una sesión preparatoria antes de la real.
3. ¿QUÉ SIGNIFICA LA ETAPA DE PREPARACIÓN?
Recordemos que se cumple entre las 8 semanas y los 6 meses de vida del animal,aproximadamente. En ella se pretenden varios objetivos, como son:
IMPRONTA DEL GUIA: Aún sin que el cachorro sea separado de su camada (lo cual debe esperar al menoshasta la octava semana, por razones de nutrición irremplazable con la leche materna, transmisión por la mismas vías de resistencias inmunológicas y socialización temprana). El guía, a la vez que escoge el ejemplar de su gusto, comienza a hacerse familiar para el mismo. Es decir, empieza a sustituir a la madre. Una vez separado el cachorro, su programación genética lo lleva a seguir y a confiar en el organismo más cercano que le de seguridad, alimento y con el que haya compatibilidad comportamental. Se establece un lazo afectivo y de identificación, que propicia el trabajo posterior de aprendizaje (Fox, 1.976).
ESTIMULACIÓN TEMPRANA:Afirmé antes que era la tarea aquí es la de proveer al animal del ambiente que permita o catabolice el desarrollo de sus capacidades filogenéticas. El juego, la disponibilidad de medios urbanos y rurales saludables y enriquecidos en información relevante para el perro, la diversidad de escenarios y condiciones en los que debe desenvolverse y los resultados gratificantes de ese desenvolvimiento tienden hacia el afloramiento de un mayor repertorio de respuestas adaptativas del animal, que le obligan a usar y con el tiempo consolidar sus habilidades naturales. Desde este momento se hace presente la resolución de problemas, de una manera gradual. Por ejemplo, durante un paseo rural en el que se encuentre una pequeña corriente de agua, o un obstáculo que no signifique peligro para el cachorro, el guía lo deja ”abandonado” y continúa su camino.El animal chillará y pedirá ayuda, pero ante el abandono puede intentar superar elobstáculo por su cuenta. De hacerlo, la reunión con su guía y la felicitación adicional,junto con el éxito alcanzado en problemas diferentes, estimularán el desarrollo de unrepertorio propio de resolución de problemas.
DESARROLLO DEL OLFATO: En relación con el anterior numeral, pero centrado en la capacidad olfativa del perro.Ya sabemos que la tiene, el problema consiste en que al crecer en un medio humano, normalmente la mayor parte de la información sensorial que recibe viene por las vías visual y auditiva, los sentidos que nosotros utilizamos más. Así, el cachorro simplemente no necesita usar su olfato como lo haría en condiciones naturales y no exige un mayor desempeño de su capacidad innata. Pero es en éste momento de su vida cuando necesita consolidar la maduración de su sistema nervioso y el olfato es parte del mismo. También, es el período crítico de aprendizaje para fijar comportamientos que perdurarán el resto de su existencia. Por lo tanto, es ahora cuando se debe estimular el uso y desarrollo de este sentido.
La forma es muy fácil: ocultando de vez en cuando su comida en lugares diferentes al usual, no accesibles visualmente; en el juego, escondiéndose súbitamente,“abandonando” nuevamente al cachorro cuando menos lo espera y sin proporcionarle señales visuales ni auditivas, en situaciones de complejidad de resolución gradual (aproximaciones sucesivas). Al no serle útiles en el momento sus ojos ni sus orejas, el perro poco a poco se ve impelido a depender de su nariz. Al tener éxito, la gratificación estimula esta respuesta.
Incluso, existe un método para acelerar la estrategia olfativa y auditiva, mediante el uso de tapa–ojos en las situaciones mencionadas. Por supuesto, con la debida habituación a este objeto, mantenimiento del clima de juego y un control absoluto sobre los riesgos de experiencias traumáticas para el sujeto. Esta opción ayuda también al desarrollo de otra habilidad, necesaria en la etapa de entrenamiento; el desplazamiento suave y prudente, casi felino, sobre terrenos desconocidos, peligrosos o inestables, los mismos que encontrará en muchas situaciones de emergencia.
Otro objetivo del momento es el de descubrir la tendencia natural del cachorro a otear (oler las partículas más livianas que el aire, levantando la nariz), o rastrear (oler las partículas más pesadas que el aire, pegando la nariz al suelo). Fabrick (1.993), los discrimina así: oteador, si se altera ante cualquier olor humano en el aire o en el suelo (información más amplia / más rápido más área cubierta / no muestra la dirección del recorrido del señuelo); rastreador para discriminar el olor, seguirlo pegado al suelo y en la dirección del recorrido del señuelo. Todos pueden hacer ambas cosas, pero prefieren una de ellas, en una analogía a lo que en los humanos es ser zurdo o diestro. En una misma camada es factible encontrar “oteadores” que, de no ser intervenidos, especializarán su tendencia y subutilizarán la otra. De este modo, vale la pena descubrir la tendencia natural de cada cachorro para saber a qué atenernos con él y en qué circunstancias puede ser más útil, pero también para trabajar sobre la tendencia subutilizada y permitir su desarrollo. Volviendo al modelo humano, la idea es formar “ambidextros” olfativos, con un desarrollo normal de su tendencia natural superior a la contraria pero capaces al mismo tiempo de usar la segunda cuando la preponderante no es la adecuada para una circunstancia especial.
En una búsqueda, el oteo sirve para ubicar los primeros indicios olfatorios, localizar un área general de trabajo y aprovechar el viento para estimar una dirección de rastreo. El rastreo se hace sobre la pista del señuelo ya más próximo a él.
SOCIALIZACION: Intra e interespecífica. Para la primera (con sujetos de su misma especie), no esaconsejable la separación del cachorro de la camada antes de las 8 semanas de vida, por las razones veterinarias ya anotadas y porque es el período crítico para elaprendizaje de conductas sociales caninas entre los hermanos y de la madre. Por lainteracción adquieren confianza en sí mismos, conocen los límites permitidos para laagresividad y establecen una jerarquía social, lo cual en conjunto confluye hacia unafutura estabilidad psicológica. Ya separado de la camada, la interacción libre concongéneres de diversas edades y géneros apuntala el proceso y le da la oportunidadde aprender cosas que solo entre perros puede aprender, como señales caninasclaves, estereotipos de aproximación y reconocimiento interindividual, códigos de lucha, despliegues sexuales, etc.
La socialización interespecífica (con sujetos de otras especies), le deja conoceranimales diferentes, a no temerlos, tolerarlos, respetarlos y en el ínterin evitarproblemas por su causa. No se concibe un perro de trabajo que deje de pronto sulabor porque vio un caballo o una gallina y se asustó o salió a perseguirlosdescontroladamente, exponiéndose a peligros, a causar daños o a someter al ridículo a su guía. Entre las especies diferentes a la canina también cuentan los seres humanos distintos al guía y su familia, a los que debe aprender a conocer, confiar y respetar (a menos que el objetivo final sea diferente, por ejemplo, de guardia. Si no se le permite el contacto con humanos en este momento, jamás va a confiar en ellos en el futuro: En términos utilitarios, será un excelente guardián, pero no clasificará para el trabajo KSAR).Fox (1.976), hace gran claridad sobre la imperiosa necesidad de ambos tiposde socialización en este momento de la vida del cachorro.
EL EJERCICIO FISICO: Racional, de acuerdo a las capacidades corporales en desarrollo del cachorro. Huelga recordar que sobre la base de una alimentación balanceada y suficiente, el organismo en crecimiento se desarrolla y fortalece si cuenta además con una exigencia física que estimule habilidades y destrezas como fuerza, velocidad, resistencia, equilibrio y reacción, con beneficio adicional para la salud corporal y psicológica del sujeto. No es necesaria la aplicación de un programa especializado de ejercicio. Solamente, disponer del tiempo, el espacio y los compañeros humanos y caninos para caminatas, sesiones de juego (carreras, lucha, saltos, cacería de pelotas, disputa de objetos, etc.), natación y tantas otras posibilidades.
La medida de la exigencia la da el mismo cachorro. Ya que hablamos de animalesmultifásicos (varias fases de actividad y descanso en el día, de tres a cuatro, mientras que los hombres somos básicamente monofásicos), son preferibles sesiones dirigidas cortas (alrededor de 30 minutos) un par de veces al día, todos los días, o las espontáneas, en las que el cachorro dispone libremente de las condiciones necesarias para jugar y él decide cuándo y cuánto tiempo lo hace.
Algo absolutamente inconveniente es la pésima costumbre de algunos “adiestradores”, que amarran al perro a una motocicleta y lo arrastran “para que haga ejercicio”. Sí ejercita los músculos, y también absorbe el humo del vehículo y los demás automotores, está inauditamente expuesto a peligros, desgasta y lesiona sus pulpejos y articulaciones contra el pavimento, pierde la oportunidad de explorar, jugar, marcar territorio, interactuar y hasta pelear con sus congéneres. Eso no es ejercicio, es un trabajo forzado.
En los últimos párrafos he recurrido varias veces al juego. Esta es la palabra clave para la etapa de preparación, en la que aún es demasiado temprano para uncondicionamiento instrumental en propiedad y más que todo se pretende aumentar los niveles de motivación y activación comportamental.“El juego desempeña un papel muy importante en la educación del perro joven ycontribuye en gran manera al establecimiento de la imprescindible relación social perro-amo, al tiempo que es una terapia que permite al perro desahogar el instinto combativo que lleva dentro... el juego en sí no pretende nada concreto, sino la curiosidad por cosas nuevas y las situaciones desconocidas, es una forma activa de aprender...una forma para acostumbrarse a las formas de expresión caninas”. (Klever, 1.988).
El mismo autor aclara que media hora de juego entre perros proporciona más ejercicio que un paseo de dos horas. De mi propia cosecha puedo confirmar la importancia del juego para una existencia realmente vital y saludable, además de la oportunidad de adquisición y práctica de destrezas. Es tan significativa la expresión lúdica para la adaptación ontológica y ambiental de todos los animales, que se han hecho estudios específicos al respecto (Bekoff, 1.982 y Arak en 1.984, en animales y Vigoya, 1.994 en niños). Y sobre todo, crea un vínculo profundo y verdadero entre el perro y el guía.Las palabras de Collings (1.977), el guía del famoso perro militar Mark son elocuentes:
“Son muchas las razones que hacen a los hombres arrostrar los peligros y horrores de la guerra o las catástrofes: el sentido del deber, el patriotismo, la fe en una causa, la solidaridad o la aventura. Pero para un perro todo eso se reduce a un motivo único: el cariño a su amo”.
Es la canalización de esa motivación en la mayor parte de los momentos del cachorro durante esta etapa, más que una aplicación en regla de un Programa decondicionamiento. Hebard (1.991 b), sostiene que al final el trabajo de búsqueda es un juego para el perro y como tal le debe ser introducido. Sin embargo, ya se puedehablar del condicionamiento clásico particularmente en la inducción de los hábitos dealimentación e higiene doméstica, en una edad en la que el animal no posee lacapacidad neurológica para controlar esfínteres satisfactoriamente (hasta los seismeses). Simplemente, por la manipulación de los tiempos y los espacios para laingestión, la digestión y la evacuación de desechos:
HABITOS DE ALIMENTACIÓN: Con dos razones fundamentales para tener en cuenta. La primera, la necesidad deacostumbrar al animal a comer solo en sus horas y en su plato, condicionando elcomportamiento alimenticio a estas dos variables. Así, se limita la relativamentepermanente necesidad de comer, y sus manifestaciones colaterales como robaralimento, recoger basura, resultar envenenado o hasta robado por medio de golosinas. La segunda razón es la explicada a continuación:
HABITOS DE HIGIENE DOMESTICA: Por necesidad, un cachorro evacua sus vísceras siempre que se despierta, apenas come, de una a tres horas después de comer y antes de dormir, esté donde esté, aunque por instinto preferiría mantener limpia la zona inmediatamente próxima a aquella en la que duerme. De nada sirve castigarlo, amenazarlo o pretender obligarlo a controlarse. Sencillamente, no puede. Pero lo que lo que sí es posible hacer, ya conociendo sus ritmos fisiológicos, es programar las horas de las ingestas previendo las horas en las que el perro podrá salir a “hacer sus necesidades”, dejarlo llegar al lugar permitido para este fin y evitar así los resultados desagradables bajo techo. El evento inicial (salir al exterior), o estímulo condicionado, que originalmente era un estímulo neutral que no causaba respuesta, presentado simultáneamente con el estímulo incondicionado o reforzador (las inaguantables ganas de evacuar) con el tiempo elicíta la respuesta condicionada de “evacuar en el exterior”. A mayor edad y madurez la asociación se perfecciona, y con solo estar afuera el perro desinhibe su comportamiento evacuatorio.
Y sólo bajo circunstancias muy particulares (encierro prolongado, enfermedad, miedoextremo, cambio drásticos en su rutina de vida), alterará este condicionamiento.
FIJACIÓN DE LA PALABRA DE CASTIGO: Es otro ejemplo de condicionamiento instrumental durante esta etapa, para el control de la conducta del animal. Al tiempo con el castigo físico (para el que sugiero imitar la costumbre natural de los cánidos adultos: sujetar firmemente al animalito por el cogote y sacudirlo, mientras se repite enérgicamente la palabra escogida, en este caso PFUUIIII.
El perro nunca la va a entender, pero sí va a parear ese fonema (estímulo auditivo) con su significado aversivo y su propio estado de miedo. Luego, la sola pronunciación fuerte de la palabra evoca esa respuesta, aunque ya no esté presente el castigo físico, que en sí es una simple demostración de aprendizaje por evitación, que servirá para inhibir una buena gama de conductas indeseadas. Aunque Coren (1.998) y otros adiestradores modernos no gustan de este método, sugiriendo sustituirlo por otros “más humanos”, especialmente a partir de la manipulación de la conducta del animal con el uso de comida, me mantengo en su eficacia y validez ética. Además, el soborno con comida es impráctico en general, y específicamente incompatible con la Especialidad K-SAR.
MAS SOBRE EL CASTIGO: Ya que menciono el tema, es prudente hacer una consideración teórica al respecto: la mayoría de las personas, al menos en público, son opuestas al castigo físico contra un animal como medida punitiva o didáctica. Como adiestrador privado, en muchas oportunidades he sido increpado y hasta amenazado por desconocidos cuando debo reprimir en público y por la fuerza un comportamiento no deseado en un perro (agresividad gratuita, intento de fuga, violación flagrante de una norma de seguridad o dispersión excesiva). En todos los casos, las protestas tienen un alto contenido emocional y juzgan el acto por sí sólo, independiente del proceso de adiestramiento.
Estas personas, con muy buena voluntad, quisieran métodos menos “brutales” y más“racionales”, pero ignoran algunos detalles, que traigo a colación:
LA RACIONALIDAD ENTRE HUMANOS ES DIFERENTE DE LA INTERESPECÍFICACON NO HUMANOS: Con una persona, incluso un niño, puedo exponer argumentos, entre otras cosas porque media un nivel de inteligencia hipotético–deductiva. Los perros, hasta donde se sabe, llegan solo hasta un nivel de inteligencia práctica, por ensayo y error, es decir, causa y efecto. No puedo convencer verbalmente a un cachorro de lo peligroso que es perseguir carros en la calle. Debo mostrarle con laexperiencia práctica los resultados de esa conducta.Esos resultados serían catastróficos y demasiado costosos si permito que seproduzcan. Pero sí puede asociar la conducta de seguir el carro con un efectoaversivo, menos peligroso y costoso y más racional. Además, debo garantizar que lorecuerde, y que inhiba definitivamente esa posibilidad, que le podría costar la vida. Y elcastigo físico es, en este caso, la vía. Así que necesito, al menos mientras lecondiciono un estímulo verbal que luego desplace ese castigo físico, recordándole losdolorosos efectos de las conductas no deseadas.
LA NATURALEZA CASTIGA, Y FUERTEMENTE: En estado natural, cuando uncachorro de cualquier especie viola las normas o comete un error, puede resultarmordido, pateado, perdido, envenenado, muerto o devorado. Si sobrevive, ya aprendióqué está permitido y qué no. A veces, el castigo paterno entre animales es radical:puede llegar hasta la eliminación física del infractor, cuando puede estar en juego laseguridad del grupo.
LA FORMA MÁS USADA POR LOS ANIMALES PARA MEDIR FUERZAS,ADMINISTRAR AUTORIDAD Y ESTABLECER QUIÉN MANDA A QUIÉN ES LAFÍSICA: Esa concepción es instintiva y a ella obedecen, y por lo tanto es la queentienden para regular su conducta social. Con un humano, los perros que comienzana crecer miden fuerzas para saber hasta dónde pueden llegar. Y llegan hasta dondelos dejan. Ya adultos, asumirán su rol aprendido de dominador o dominado. Y estaperspectiva es algo peligrosa, de frente a un organismo perfectamente dotado paramatar. Es un poco más inteligente moldearlo cuando aún no es letal.Por todo lo anterior se justifica el castigo positivo, de aplicación de un estímulo aversivoante la respuesta no deseada, como supresor de esa respuesta y motivador paraadquirir otra. Es de naturaleza física y decidida en el momento adecuado, acorde porsupuesto a la constitución física y psicológica del perro. Castigos suaves no le importan en la mayoría de los casos, así que no cumplen con su fin formativo (Fox,1.976), y presentan el riesgo de que quien los administra aumente la dosis y la intensidad poco a poco (porque el castigo no le está sirviendo) y sin darse cuenta hastallegar a extremos realmente brutales. Es más racional una dosis fuerte pero fija, que eduque y prevenga excesos, dentro de un programa de condicionamiento que desplace paulatinamente el componente físico del castigo.Con todo, hay formas más inteligentes de castigar. Por lo general, el guía tiende ahacerlo cuando sorprende al animal violando alguna norma. Así, el perro aprende a noejecutar ese comportamiento cuando el guía está presente, puesto que ambos eventosestán pareados, el guía resulta convirtiéndose en el estímulo incondicionado, y larespuesta condicionada final será la de no ejecutar el acto, sólo si el guía está presente (el castigo viene del guía, no del hecho en sí). En muchos casos, es mejor que sea la situación misma la que castigue, sin que el sujeto pueda relacionar el resultado con otras variables (como la presencia del guía). Por ejemplo, si se trata de que no robe comida o recoja basura del piso, pueden ponérsele algunas trampas con alimentos muy atractivos, pero rellenos de una sustancia muy desagradable (podría ser picante), de manera que sea la comida ilegal en sí el estímulo aversivo. Luego de algunas malas experiencias, el perro aprende que esa conducta no le conviene por si misma, no porque se lo prohíba su guía. Así la reprimirá en el futuro, aunque no esté siendo vigilado.
En un Programa de condicionamiento instrumental el castigo positivo no debe venirsólo, sino acompañada de la alternativa de respuesta deseada, dotada de sucorrespondiente reforzamiento. Ante dos opciones simultáneas de resultado, unaaversiva y la otra gratificante, es más probable que el sujeto escoja la segunda,fijándola en su repertorio y desplazando a la primera.
Ahora bien, tampoco es sensato una iniciativa de intervención conductalexclusivamente a partir del castigo positivo. Este es solamente una herramienta parausar como recurso extremo, ante el fracaso de las alternativas de reforzamientopositivo. Y el castigo mismo no se limita a la administración de estímulos aversivos,sino también al retiro de reforzadores claves cuando el sujeto “no lo merece”, es decir,castigo negativo. Entre los cánidos, el aislamiento social temporal, la negación deljuego o la simple indiferencia contra el infractor son definitivamente significativos parael sujeto, y susceptibles de ser utilizados como variables intervinientes en un programade condicionamiento.
Conociendo todo lo anterior sobre el castigo, se hace, además de innecesario,antiético, falto de inteligencia y respeto por el animal, el uso de artefactos de torturacomo los “collares de castigo” (con púas hacia el cuello). Valerse de ellos demuestratambién el poco conocimiento que el “adiestrador” tiene de su oficio, junto con sudeplorable nivel de conciencia humanitaria del oficio.
HABITUACIÓN A ESTÍMULOS NORMALMENTE AVERSIVOS: En el futuro, el sujeto se encontrará en medios ricos en estímulos que para un perrocomún y corriente son amenazadores, y por lo tanto existe el riesgo de que intenteevitarlos escapando de la escena y por ende no realizando su trabajo. O puede quetrabaje, pero bajo una tensión que disminuirá su desempeño.
Esos estímulos son el fuego, el humo, la maquinaria encendida, gritos, ambientepesado, medios de transporte ruidosos o vibrantes, acceso a lugares por víasdiferentes a la terrestre y otros. La habituación persigue que el sujeto se acostumbregradualmente a todos estos factores estresantes por medio de aproximacionessucesivas en el tiempo y la distancia, de manera que en ningún momento se llegue aun nivel de aversividad real, que desestimule su confianza propia y la existente con suguía. De hecho no se trabaja este aspecto directamente, sino como escenario defondo de actividades como el juego, con eventuales “obstáculos” a superar para seguirjugando. El objeto final es que el perro trabaje con igual calidad, independientementede que el medio sea aversivo o no, sin llegar al extremo de que renuncie a susestrategias defensivas para mantener su bienestar.Wetterholm (1.993), adiestrador sueco de perros militares, habla de “entrenar con lameta correcta a la vista”. Es decir, acostumbrar al animal y al guía a trabajar en mediode fuertes distracciones: la meta correcta es el rastreo, sin prestarle demasiadaatención a los distractores. Naturalmente, este proceso es gradual y cauteloso.
HABILIDADES MOTRICES ADICIONALES: Previendo también que en las futuras emergencias, especialmente las urbanas, eldesplazamiento se hará sobre terrenos irregulares e inestables, es preciso que el perro pueda trepar, saltar, tantear, mantener el equilibrio, arrastrarse, entrar a túneles y demás mientras hace un rastreo. Recordando que estamos hablando de un cachorro, no sugiero aquí un programa de “agility” sino una estrategia de aproximaciones sucesivas, pasando por obstáculos de complejidad gradual que poco a poco, sin riesgo y como algo normal, exijan esas habilidades de manera espontánea, en medio de ejercicios atractivos para el cachorro como la “cacería” del guía o entre unos y otros, o al llegar a la comida. No se trata de órdenes instrumentales, sino de la resolución autónoma de problemas que contienen esos obstáculos.
Como consejo práctico, siempre es conveniente revisar con anterioridad el lugar de losejercicios, para detectar y eliminar los riesgos potenciales que podrían lesionar al sujeto y reducir su confianza para próximas ejecuciones.
PRIMERA SELECCIÓN DE LOS SUJETOS: Durante las labores referentes a la preparación se dio la oportunidad de un estrecho contacto continuo entre el guía y el perro (estímulo discriminativo con reforzamiento positivo), que permite un profundo conocimiento mutuo y la generación de un significativo lazo afectivo. Simultáneamente, es necesario averiguar si el animal cuenta con las condiciones físicas y psicológicas requeridas para continuar en el Programa KSAR. Si las tiene se puede continuar con el proceso, asumiendo los costos de ésta decisión. Pero si no, es conveniente retirar al perro del Programa, antes de invertir en él tiempo, esfuerzo, expectativas y dinero. Recogiendo nuevamente a Sundgren (1.993), su investigación no encontró correlación entre los resultados de evaluaciones comportamentales de cachorros y evaluaciones en igual sentido de los mismos animales cuando adultos. “Se concluyó que, actualmente, la evaluación de los cachorros no contribuiría a la eficiencia de la selección para propósitos de trabajo en perros”.
Pero además de las citadas dificultades de la investigación de Sundgren, aquí sí serequieren unas condiciones específicas del animal para que sea viable como futuroperro de búsqueda y señalamiento. El holandés Leitjens (1.993), confeccionó una listade virtudes esperadas para los cachorros con proyecciones futuras de trabajo K-SAR, en la que nota:
-Temperamento vivo y mucha curiosidad.
-Buen comportamiento social.
-Un claro deseo de satisfacer el guía, al tiempo con una clara habilidad para tomarla iniciativa.
-Perseverancia en circunstancias difíciles.
-No fácilmente asustable por ruidos y objetos.
-Buena elasticidad comportamental.
-Habilidad para recuperarse rápidamente.
- Gran habilidad para usar su nariz.
En el otro lado, predice fracaso o evitar la inversión de más tiempo y energía si elcachorro es:
-Independiente y obstinado.
-Nervioso, violento o inestable.
-Demasiado suave (sobre-reacciona a las correcciones) o, justamente lo contrario.
-Muy terco para ser adiestrado o lo contrario.
-Perezoso o desanimado.
Más aún, la selección no es sólo para los animales, sino también para los guías y lascondiciones de vida y crianza que dan a sus compañeros, de la que depende unabuena parte de idoneidad comportamental del cachorro. De ahora en adelante no nosreferiremos solo a adiestramiento del perro, sino del equipo K-SAR, la pareja cinófila,es decir, perro y guía. Ambos siguen un proceso con exigencias compartidas comoequipo y dependen uno del otro para su supervivencia en el Programa y una exitosavida operativa.
Por lo pronto, la evaluación del animal contiene los aspectos mencionados en midocumento “Selección del perro de búsqueda y rescate urbano y rural de área”, partede esta serie, ya aplicable a partir de los 6 meses de edad del cachorro, como pruebaespecífica para observar el potencial de desempeño canino para labores de búsqueda,utilizada como instrumento de decisión en todas las técnicas conocidas por el autor(Alemania, Austria, Colombia, antigua Checoslovaquia, Estados Unidos, Francia,Inglaterra, México, Suecia, Suiza, cada cual con algunas variaciones), comoculminación de la etapa de preparación (hacia los 6 meses de vida del cachorro).
En ella, el animal, es sujetado firmemente por un manejador diferente al guía, mientraséste se aleja de él llamándole fuertemente la atención por medio de gritos, saltos,carreras, pedidos de ayuda, etc. A 20 metros de distancia el guía desaparece de lavista del perro, para ocultarse en un lugar no accesible visualmente para el animal,pero sin obstáculos para que, una vez suelto, el cachorro llegue al él. Luego de 30segundos de “desaparición” de su guía el manejador suelta al perro, animándolo parabuscar a su guía. De encontrarlo, el reforzamiento consiste en una exageradafelicitación verbal y táctil por parte del guía y del manejador para el sujeto, seguida deintenso juego y la consecuente excitación psicofisiológica para el cachorro.
En este ejercicio se observan varias cosas: en primer lugar, qué tanto se excita elanimal cuando es sujetado por un manejador extraño que le impide reunirse con suguía. Se espera que luche por liberarse, ladre, chille, y manifieste otras señales deganas de seguir a su guía, en intensidad creciente en tanto que éste se aleja. Luego,cuando el guía desaparece de la vista del animal, se espera que el sujeto mantenga suexcitación y fije su atención en el último lugar en el que lo vio. Al ser liberado, se espera que el perro corra inmediatamente a ese lugar y al encontrar a su guía, exprese alegría y excitación.
Si las respuestas nos son tan marcadas como las esperadas, varias cosas puedenestar malfuncionando: La primera, puede no haber relación muy firme entre el perro yel guía, por lo que el animal no se ve tan urgido para “recuperarlo”, ni da muchasmuestras de excitación si lo hace. En ese caso, la relación debe fortalecerse con másy mejor tiempo compartido en la convivencia cotidiana y la realización de los ejerciciosde preparación, tras de lo cual puede intentarse nuevamente la evaluación. Lasegunda, que el perro sea de desempeño bajo, en otras palabras, que su nivel deactivación y motivación sea inferior al promedio y no invierta mucha energía tratando de liberarse, buscando a su guía y celebrando su encuentro. Este ya es un inconveniente serio, porque, de seguir siendo entrenados, estos animales tienden a no mantener un esfuerzo en el tiempo, sobre todo si es intenso o de larga duración, y dan una señales de ubicación de la persona buscada demasiado débiles y difíciles de interpretar, situación muy riesgosa en una emergencia real. La tercera posibilidad de problema es la contraria, de excesiva excitación con agresividad contra el manejador extraño, bloqueo comportamental o sobreaceleración de la respuesta de búsqueda cuando es liberado, tanto que pasa sobre el escondite de su guía y no puede recuperar el camino por su cuenta, sin atender tampoco la orientación del manejador. Todo esto muestra la probabilidad de inestabilidad psicológica, estado difícil de manejar si se tiene en cuenta que el futuro ambiente de trabajo puede ser pesado y estresante y disminuir o impedir un adecuado desempeño “profesional” del animal.
Una vez superado este ejercicio con éxito, se introduce una variación inventada ydifundida por el Cuerpo Suizo de Socorro Alpino, introducida a Colombia por ellosmismos y por el Grupo K-Cali en 1.986, que además de mostrar el nivel básico demotivación y activación del sujeto para labores de búsqueda, pretende evidenciar lapotencialidad del perro para señalar pacientes que no puedan alcanzar directamente.
En éste se repite la metodología, salvo que el guía no está accesible, sino metido enuna “caja de señalamiento”, en el cual puede ser olido y escuchado por el cachorro,más no tocado. Al llegar a la caja el perro debe señalar la presencia de su guíaladrando, chillando, arañando, batiendo el rabo o mordiendo la caja, ya sea que tratede entrar o que nos informe que ese es el lugar en donde está su compañero. A mayorevidencia, duración y precisión del señalamiento, mayor calidad.Justo en esta prueba es cuando más fallan los perros antes llamados lupinos, ahoradenominados no neoténicos, capaces de excitarse cuando pierden al guía y deencontrarlo rápidamente una vez están sueltos. Pero su señalamiento tiende a serdébil y sobre todo, poco durable. Si el guía no sale de su escondite en el acto, pierdeninterés y se van a otro lugar que les ofrezca otras opciones menos aburridas para ellos. Su actitud es de despreocupación, mientras que un perro neoténico (antes chacalinos), tiende a quedar fijado a la caja si su guía no sale de ésta.
Claro está, los neoténicos también pueden fallar, por las mismas razones expuestas en el primer ejercicio de evaluación. Así que la mayor probabilidad de aceptacióncorresponde a los sujetos que, como ya dije, hagan más escándalo, por más tiempo yseñalando con mayor precisión.
En ambos ejercicios es claro el paradigma de condicionamiento instrumental, por lapresencia de unos estímulos desencadenantes de una respuesta, y un reforzamientopositivo a la misma. En el segundo, la respuesta de señalar se refuerza permitiéndoleal perro que cada vez que ladre o rasguñe pueda acercarse más a su guía, abriendounos centímetros la tapa de la caja e incluso permitiéndole la entrada si la respuesta es plenamente satisfactoria, con el consabido remate lúdico y de felicitación.
Las metodologías colombiana y francesa usan como reforzadores el cariño táctil yverbal y el juego, ya sea retozando con el animal o permitiéndolo “cazar” un jugueteapreciado por el perro (una pelota, un muñeco, en todo caso un elemento conocido ydeseado por el perro, el juguete con el que más se excita: se le permitirá jugar con élsólo cuando señala al guía inicialmente, luego al figurante y luego al paciente real).Algunos alemanes sólo refuerzan con comida. Otros los usan todos, o utilizanespecíficamente trozos de hígado de vaca (Inglaterra) o de salchichas (Suiza). Laexplicación anecdótica de los suizos sostiene que además de relacionar elreforzamiento con una necesidad básica del animal, la de alimentación, lo cualaumenta su motivación por conseguir la gratificación, es preferible una salchicha que la carne común porque es más olorosa y su aroma es parecido al que emite una persona después de estar atrapada por horas o días en un espacio colapsado. El olorconcentrado de sudor, sangre, excrementos y demás es para ellos el mismo que el dealgunos embutidos y por lo tanto es a la vez que un reforzador clave para el perro, unseñuelo que simula el olor del objetivo final, personas sepultadas, lo que va afinando lacapacidad olfativa del sujeto. Por supuesto que la explicación es lógica, pero no esconsecuente con nuestra propuesta, que ya explicó anteriormente por qué no usamoscomida como motivador.
Un observador desprevenido podría criticar en ambos ejercicios que el perro casi todoel tiempo está viendo y escuchando a su guía, al menos hasta que se esconde y por lomismo la información que usará para encontrarlo será visual y auditiva, pero no olfativa, precisamente el sentido que más necesitamos que desarrolle. Tendría razón, pero lo que queremos ver aquí no son las capacidades físicas de los aspirantes, sino su disposición psicológica para el adiestramiento. Por medio de otros ejerciciosestimularemos su olfato y en la etapa de entrenamiento se integrarán las capacidadesadquiridas.
En todo caso, no se admite o elimina a un pareja aspirante después de un solo ejercicio de evaluación, sino después de al menos cuatro observaciones a lo largo de un mes; así, se da oportunidad para la corrección de desviaciones, según el caso, o, más interesante aún, se adquiere una plena certeza sobre la idoneidad de los equipos que muestran regularmente un buen desempeño constante. Por lo general, aún loscachorros con mejor disposición para el trabajo necesitan ocasionalmente serorientados hasta el escondite y estimulados por el figurante para señalar. El caso esque simultáneamente descubrimos cuáles tienen las condiciones para el adiestramiento y colectamos la información estadística pre-adiestramiento para registrar la línea de base en la que entran los cachorros al programa que se contrastará posteriormente con los resultados del adiestramiento, para la validación experimentada.
Por todo lo anteriormente dicho, la etapa de preparación es muy importante paracomenzar el adiestramiento específico de búsqueda, más no es estrictamentenecesaria en todos los casos. Puede suceder que un animal ingrese al Programadespués de haber cumplido los 6 meses de vida, pero tenga las condiciones necesarias para adquirir las conductas deseadas. Ya que depende de la dedicación de su guía y de una adecuada distribución del tiempo entre la preparación y la educación. En suma, significa darle al perro las mejores condiciones posibles para su adecuado desarrollo ontológico y contar consecuentemente con un sujeto muy versátil para continuar con el adiestramiento. Casos contrarios, de animales inhibidos, no estimulados, maltratados o traumatizados, son difícilmente viables para continuar y presentan de hecho serios desórdenes que provocarían casi indefectiblemente problemas de agresividad, pasividad o débil equilibrio psicológico (Cortés, 1.995b).
4. CONCLUSIONES: En pocas palabras, durante la etapa de preparación el guía cumplirá el papel de la madre del cachorro: proveerá sus necesidades básicas físicas y comportamentales, estimulará el desarrollo de las potencialidades positivas del animal e introducirá las reglas generales de convivencia en el medio humano, sin trabajar todavía en las órdenes instrumentales que vendrán en edades mayores y etapas posteriores del adiestramiento. Respecto a la preparación para el adiestramiento K-SAR para eventos urbanos y rurales de área, se trata de permitir el contacto habituador pero en baja intensidad y frecuencia del cachorro con las condiciones ambientales y generales que encontrará más adelante, con el fin de eliminar posteriores reacciones aversivas y fomentar mejores desempeños futuros en esas situaciones, que queremos que el perro maneje como naturales para él. Incluso, buscando que se sienta cómodo y dispuesto para trabajar en ellas. No nos referimos a realizar los ejercicios correspondientes a las etapas posteriores, error muy torpe, sino a conocer y a tomar confianza en las condiciones de esos ejercicios.
Otro resultado importante de la etapa de preparación es la primera selección, quedefinirá cuáles de los cachorros ingresarán a un programa de adiestramiento K-SAR ycuáles no. Aunque el funcionamiento de la selección está explicado ampliamente enotro escrito, vale la pena tenerlo en cuenta durante la preparación para anticipar eldesarrollo de las habilidades necesarias para superar la selección con éxito.
Por último, las palabras claves para definir esta etapa son diversión y paciencia:Diversión para la pareja cinófila, que si no la encuentra en este tipo de trabajo estáperdiendo el tiempo, y las futuras etapas no son prometedoras.
Paciencia especialmente para el guía, que debe recordar que está trabajando con un cachorro, ypor lo tanto las cosas pueden no funcionar como se quisiera o mucho más lentamenteque lo esperado. Otro error tristemente frecuente en esta etapa es la de tratar deacelerar el proceso, sobresaturar al perro de ejercicios en poco tiempo: eso esexactamente lo necesario para que no los aprenda, y que no los quiera aprender másadelante. Y para los adiestradores que ya han tenido antes perros K-SAR operativos,especialmente si éstos han sido muy buenos, es muy mala práctica compararsistemáticamente al nuevo cachorro con el viejo experto. La comparación esdesproporcionada porque el joven sin conocimiento y experiencia siempre será inferiora la estrella, y se olvida que esa estrella no siempre lo fue, que en su momento también fue un cachorro inexperto y con temores. Conozco casos de adiestradores K-SAR que luego de su primer perro operativo, muy bueno, rechazaron 3 y más perros posteriores, también muy buenos pero que jamás podrían alcanzar los niveles de calidad del viejo compañero, niveles inicialmente medidos objetivamente pero con el tiempo idealizados y por lo tanto a cada nuevo día más difíciles de alcanzar.
Por lo contrario, el nuevo perro de un guía experimentado tiene una ventaja sobre susantecesores: Para su llegada el guía sabe más, tiene más experiencia, y con estomejores condiciones para identificar y aprovechar más sabiamente en el cachorro suscapacidades objetivas. El tercero o cuarto perro de un buen guía tienden a serdefinitivamente mejores (mejor adiestrados), que el primero.
Engels Germán Cortés Trujillo
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FUNDACIÓN PARA LA GESTION DEL RIESGO, FGR
Bogotá, D.C., Colombia, 6 de mayo de 2002
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