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El más remoto antepasado del perro de que se tenga noticias es el "MIACIS", pequeño carnívoro, trepador y habitante de los árboles que constituye el origen de la hiena, la foca, el perro, el oso y otros y que se origina en el Creodonte.  
Otro elemento de la cadena ha sido clasificado como Cynodesmus y que existió 35 millones de años atras. A treinta millones de años la evolución nos muestra al "CYNODICTIS" que se acercaba más que cualquier otro mamífero anterior a la especie canina. Con toda probabilidad es antepasado del lobo, el coyote, el zorro y las criaturas del tipo canino.  Cynodesmus Cynodictis Pasan otros diez millones de años y aparece el "TOMARCTUS" verdadero prototipo del perro. Era un predador de patas cortas que vivió hace 50 millones de años. Con toda probabilidad es antepasado del lobo, el coyote, el zorro y las criaturas del tipo canino. 
Tomarctus
Durante el MIOCENO, aparecieron los cuatro prototipos de familias caninas a partir de las cuales se desarrollaron las clases de perros conocidos. 
CANIS FAMILIARIS METRIS - OPTIMOS: Origen de los perros pastores ("perro pastor persa" del que hay referencia 7000 años A.C.). (ver el Origen del Pastor Aleman en esta misma web) http://www.schlatino.com/index.php?option=content&task=view&id=120 CANIS FAMILIARIS INTERMEDIUS: Perro de caza y rastreo. CANIS FAMILIARIS LEINIERI: Grupo de los terriers. CANIS FAMILIARIS INOSTRANZEWI: Mastines y algunos perros de agua. En los albores de la Historia Humana hombre y perro se adoptaron mutuamente. El hombre primitivo halló en el perro una bestia a la que podía controlar y cuyos instintos salvajes podían ser modelados para adaptarse a sus necesidades, un animal cuyos dones naturales complementaban a los propios del hombre. Era veloz, mientras que el hombre era lento, poseía gran capacidad olfativa y mucho mejor oído que el hombre. El perro descubría y corría tras la caza para que el hombre la matara y comiera y ayudaba a luchar contra los omnipresentes predadores. A cambio, el hombre protegía al perro de los carnívoros mayores, le daba cobijo y alimento y curaba sus heridas. La asociación llega hasta el presente en que el hombre encontró un amigo, un compañero guardián. CUVIER, naturalista francés escribió: "El perro es la conquista más completa, más notable y más útil que ha tenido nunca el hombre. La especie íntegra es de nuestra propiedad; cada individuo está totalmente sometido a su dueño, adopta sus costumbres; conoce, defiende sus cosas y permanece adicto a él hasta la muerte, y no hace nada de esto por interés o por obligación, sino tan solo por la verdadera gratitud y amistad. La vivacidad, la fuerza y el olfato han dado al hombre un poderoso aliado contra los otros animales, y quizás fueron indispensables para el establecimiento de la sociedad. Es el único animal que ha seguido al hombre por todas las regiones de la tierra". En la era pastoril del hombre cuando progresó desde la ignorancia al entendimiento, aprendió a tender trampas y capturar a las bestias errantes de las que se alimentaba, eliminando la necesidad constante de cazar y radicándose en tierras prometedoras en las que constituyó su refugio permanente. Así surgió una nueva utilización del perro. Aquí hallamos el verdadero principio de una raza especializada. Se desarrollo un animal que podía adaptarse a la vigilancia y protección de los rebaños de su amo, y nació la primera necesidad de una raza de perros pastores. En estos primeros perros se produjeron mutaciones y, cuando estos súbditos cambio de herencia hicieron al perro más adaptable a su trabajo, el hombre los seleccionó. Mediante este proceso natural aparecieron todas las diversas razas de perros. Sabemos entonces que los pastores y cazadores fueron las primeras razas especializadas. En cuanto a la utilización del perro para combate, las primeras referencias datan de 2500 A.C., en que los Sumeros, secundados por jaurías capaces de librar batallas y vigilar a los prisioneros y tobines de guerra, se instalaron en la Mesopotamia Asiática. Plinio El viejo, militar de carrera y naturalista, escribió un tratado sobre adiestramiento de los perros auxiliares, que a su juicio decía "no cuestan un sueldo". Napoleón I preconizó su empleo en Egipto y España y Napoleón III los utilizó en la conquista de Argelia. |