El término impulso, (tendencia o empuje), usado en el adiestramiento es un punto de partida del comportamiento entendido científicamente como concepto. En los primeros estudios del comportamiento animal, los científicos intentaron implantar la teoría descriptiva de comportamiento en algo estricto, incluso mecánico, muy parecido a la matemática o la química. Estos primeros experimentos postularon que el impulso era la energía que producía el comportamiento instintivo, esto es, la característica que motivaba a un animal a actuar de una manera instintiva.
Esto más bien se aproximaba a crear conclusiones objetivas de la motivación llevándonos a algunos serios planteamientos, como ocurrió en otras teorías anteriores. El primero es que la energía es el resultado, no la causa, del comportamiento animal. El segundo planteamiento es que si vamos a usar el concepto impulso para definir todas las acciones de un animal, deberemos establecer un impulso diferente para cada diferente tipo de comportamiento, no importa que insignificante sea la acción. Llegando a extremismo, podría mencionar un libro de adiestramiento canino donde el autor describe más de cien diferentes tipos de impulsos que el adiestrador se puede encontrar en su trabajo y estos solo eran definiciones generales.
El adiestrador debe ser prudente cuando escucha términos como impulso de juego o impulso de lucha ya que son más bien descripciones subjetivas de los que el perro muestra más que explicaciones de que es lo que le motiva. Si aplicáramos esta teoría, un perro tendrá más de varios miles de cientos de impulsos, entonces el adiestramiento sería programar una serie de interruptores de comportamiento, parecido a un circuito eléctrico de un ordenador.
Los vestigios de esas primeras descripciones científicas del impulso permanecen en el adiestramiento canino y ahora tienen un significado mas comprensible y practico que el usado en el concepto científico que actualmente ha sido desacreditado.
Como una especie de taquigrafía verbal, los adiestradores hablaran de la presa y la defensa del perro, entendiendo con ello una descripción general de que comportamiento esta actuando. Es una manera cómoda de expresar algunas ideas del adiestramiento a otra persona, pero el impulso, incluso para un adiestrador canino, tiene un significado más complejo y especifico. En vez de describir algunas exhibiciones de comportamiento, muchos adiestradores usan la palabra impulso para definir el nivel de motivación para el comportamiento. Por lo tanto, es más bien como si estos adiestradores hablaran de impulsos altos o bajos más que del impulso en si mismo.
El impulso no es una respuesta independiente de un comportamiento como la presa o la defensa, pero si la fuerza energética que provoca esos comportamientos. Si un perro está muy motivado a responder por un estímulo, como una pelota, el guía dirá que el perro está alto en impulso de presa. Si no reacciona a una pelota en movimiento, el guía dirá que tiene poco impulso de presa. Tenga en cuenta que cuando hablamos de temperamento, un perro puede tener buenos nervios en defensa o un deseo de agradar en el comportamiento social, pero estas respuestas son algo independientes a la hora de describir la motivación tras esos comportamientos, el impulso. He visto buenos perros jóvenes que no temen al figurante, pero tampoco prestan ningún interés incluso algunos llegan al extremo de echarse a dormir mientras otros perros trabajan en mordida cerca suyo.
Así algunos elementos del temperamento de un perro pueden ser fundamentales para saber si un perro es seguro o inseguro bajo la presencia o la ausencia del impulso, sabiendo así, si es un buen perro para el trabajo. Sin un buen temperamento y una fuerte motivación para el trabajo, el perro probablemente no será un buen perro de trabajo, incluso si es un buen perro en otros aspectos. Por otra parte un perro puede tener un pobre temperamento y fuertes impulsos, pero todavía tenemos a un perro no útil para el deporte. Un ejemplo de este problema es el perro excesivamente violento que está casi siempre alto en impulso de defensa, no es fácil de adiestrar y probablemente todo su entorno es una amenaza. El concepto de presa, defensa y comportamientos sociales, visto en los tres últimos artículos, debe ser combinado con buenos impulsos para que el trabajo del adiestrador tenga éxito. La frase buenos impulsos es bastante subjetiva, por lo que nosotros como adiestradores, necesitamos enfáticamente entender como los niveles de impulsos pueden ayudarnos o retrasar nuestro trabajo.
Lo más importante a entender acerca del adiestramiento de competición es que los mejores perros para competir tienen sus impulsos equilibrados y bajo control. Si los impulsos no están equilibrados, entonces podremos tener muchos problemas si uno de los impulsos se va de control. En la parte de protección, el problema más común con un perro que no quiere soltar es que no puede, porque sus impulsos han pasado el límite. De igual manera, un perro persigue en presa al figurante que escapa, solo para provocar en este el impulso de atacar, pero luego, cuando el helper inicia el reataque, el perro debe cambiar del impulso de presa, a la agresión en defensa inmediatamente. Solo el perro bien equilibrado emocionalmente en sus impulsos podrá cumplir esa tarea.
Teoría de los impulsos
El nivel de motivación en un comportamiento que casi siempre se encuentra regido por su genética. Un perro que nace con un bajo nivel de impulsos está condenado a permanecer de esta manera durante toda su vida; una conducta con base genética, sino existe es difícil que pueda desarrollarse. He visto perros jóvenes que, incluso con el mejor desarrollo en su entrenamiento, no respondían con interés. En estos casos, dichos perros jóvenes fueron ubicados en casas particulares como mascotas donde harán lo mejor porque sus temperamentos, eran por otra parte equilibrados.
Por lo tanto, aunque no podemos crear niveles de impulsos fundamentales, podemos manipular los buenos impulsos en el entrenamiento para que el perro empiece a cargarse bajo circunstancias que casi siempre son artificiales.
Por ejemplo, un perro con experiencia a menudo pasa a un muy alto nivel de impulso en presa nada más ver al figurante balanceando la manga. Por el contrario si mostramos la manga con el mismo movimiento a un perro joven y sin experiencia, lo más probable es que no muestre ninguna reacción.
Por otra parte, una vez que los impulsos altos se han desarrollado en un buen perro, el guía puede manipular los impulsos para que el perro aprenda a reducir y aumentar sus niveles de impulsos. Después de pasar muchas horas desarrollando un perro loco por un motivador cualquiera como pelota, mordedor, etc. para el principio de la obediencia, debo entonces enseñar al perro cuando mantener su impulso de presa bajo control para obedecer al guía, pero con una fuerte actitud positiva. Al principio del trabajo de mordidas, una de las metas fundamentales es construir un fuerte impulso de presa por la manga. Aunque, debe llegar el día cuando le enseñemos a reducir su impulso y es cuando el figurante se torna pasivo para el auss.
No importa si estamos entrenando rastro, obediencia, o defensa, una de las metas más importantes para el adiestrador es construir impulsos equilibrados. Esto no suele ser un proceso de corto plazo, a menudo deberemos esperar a la madurez del perro antes de que el perro pueda empezar a controlar sus impulsos. Si el entrenador no entiende los mecanismos básicos que intensifican o reducen los impulsos, entonces podemos tener serios problemas en el adiestramiento. Es una de las cosas que tienen los perros muy fuertes en defensa que al principio rasgan y pellizcan la manga. Pero, muchos meses más tarde, este entrenamiento inicial desenfrenado se vuelve en pesadilla cuando el guía trata de calmar al perro para mantenerlo bajo control o para el auss. Incluso si todo esto es cierto, mi pauta general es que es más fácil reducir la intensidad de un impulso que hacerlo crecer, por lo que algunos entrenamientos con impulsos altos y desenfrenados serán necesarios al principio. Aún, durante todo ese periodo inicial, haremos algunas cosas para enseñar al perro a controlar sus impulsos cuando el guía lo necesite.
El último elemento de la teoría de los impulsos es lo que lo Alemanes llaman Reizschwelle, o impulso de entrada (de umbral). Esto es probablemente una característica genética, pero veremos como puede afectar la misma conducta artificialmente. Imaginemos un perro que es totalmente equilibrado en nervios y temperamento, pero cuando se le enseña la pelota o se le agita en ataques no reacciona inmediatamente. De hecho, el adiestrador o el figurante deberán exagerar sus movimientos para provocar en el perro una reacción. Esto es diferente de un perro con bajo nivel de impulsos que no muestra interés alguno bajo ninguna circunstancia (el ejemplo del perro que duerme durante los ataques). Pero, ese perro puede mostrarse muy interesado en lo que ocurre pero muestra poca o ninguna reacción.
Describiremos a ese perro como que tiene un alto impulso de entrada, esto quiere decir, que necesitaremos una gran cantidad de estímulos para llevar al perro hacia sus impulsos. Por otra parte, un perro con un bajo nivel de impulso de entrada puede ser bueno o malo. Este perro inmediatamente disparará sus impulsos fuertes cual sea el estímulo mostrado. Aunque un bajo impulso de entrada es bueno para enseñar el apport , no será tan bueno si el perro empieza a ser agresivo contra cualquiera que le mire.
Incluso un perro con un alto impulso de entrada puede ser entrenado para trabajar bien, ello controlando el impulso durante el entrenamiento. Un perro así en mi club parecía tener la cabeza vacía, pero su guía continuó motivando al perro en todos los aspectos del trabajo y actualmente es un perro que trabaja con gran espíritu y feliz. Su secreto fue nunca dejar andar al perro cuando podía correr. El también no alimentaba al perro la noche antes del entrenamiento en obediencia, así podía usar comida para motivar al perro. Por otra parte, un perro con bajo impulso de entrada pude ser estupendo al principio porque está deseoso de trabajar por el premio en impulsos altos. En estos casos un bajo impulso de entrada constituye un peligro porque el perro se pondrá alerta ente cualquier amenaza que perciba, la respuesta usualmente descansa en la socialización y en estar seguros de que comprenda que es un comportamiento aceptable y que no es aceptable.
El impulso de entrada también puede ser afectado por el entrenamiento o por la falta de ello. En los primeros artículos, comente que extraño era que la gente que venia a nuestro club con perros nunca entrenados a los que no les gustaba ni la comida ni la pelota. Los perros de nuestro club viven para trabajar y por la pelota. Este es como muchos de esos perros nunca entrenados que tienen impulsos perfectamente normales cuando son jóvenes, pero por una negligencia o por abuso nunca tendrán sus impulsos desarrollados. El resultado de dejar de desarrollar los impulsos en el inicio, es que esos impulsos mueren. Otra causa es el adiestrador que simplemente empieza a entrenar una obediencia forzada sin crear primero una fuerte base. En estos casos el perro estará más bien actuando en impulsos sociales, solo con ningún deseo de hacer nada pero sometiéndose al adiestrador. Desafortunadamente, he visto muchos perros a los que les gusta la pelota, pero inmediatamente que se les pone el collar y la correa su impulso de presa desaparece. Desde este punto el adiestrador es incapaz de estimular su impulso de presa por la pelota, no importa lo duro que se trabaje. En estos casos, y otros parecidos a estos, al perro se le ha permitido crear artificialmente un impulso de entrada (no existente). A menudo la genética es el único problema.
Desarrollo de los impulsos y su entrenamiento
En los primeros artículos puse énfasis en que al inicio, con un perro nunca entrenado, es de vital importancia construir el vínculo y el aportar objetos. Es en esta segunda parte, el aportar, donde mayor fundación de impulsos se pueden desarrollar para la obediencia. También hable de aislar a un perro novato con el propósito de mejorar el vínculo, pero también puede ayudar eficazmente al desarrollo de los impulsos. Inicialmente, el adiestrador debe tratar el desarrollo de los impulsos como una de sus más importantes metas. A esta edad temprana, el vínculo y el desarrollo de los impulsos actúan entre ellos, por lo que es casi imposible de describir donde empieza el condicionamiento para uno y donde se deja el otro. Unos pocos ejemplos nos pueden ayudar a demostrar esas metas del entrenamiento.
El perro joven está aislado en una jaula o un Kennel, excepto durante esas limitadas veces con el guía, cuando juega o da un paseo. Este aislamiento no solo fija la dependencia del perro para con su guía, sino que también concentra en el perro más energía para jugar y trabajar.
El traer de objetos de todas clases debería empezarse durante ese periodo. Mientras este aportar ayuda en el vínculo haciendo al perro devolver objetos al guía, esto también estimula el impulso de presa. De hecho, cuanto más estimulemos al perro, más desarrollaremos su impulso para la presa en el futuro. Cuando evaluábamos al perro con un alto impulso de entrada, me queje al dueño de que no tenía suficientes agujeros en su jersey.
Aunque nuestra meta está mejor descrita como maximizar energía, lo que estamos realmente haciendo es condicionar al perro para que responda con los máximos impulsos en todas sus relaciones con el guía. El hecho de que reduzcamos esas respuestas más adelante no es importante en este punto.
El condicionamiento temprano nos ayuda a crear una clave de presa, que discutimos en anteriores artículos. Imagine un perro joven que está totalmente loco por la pelota, como resultado del duro trabajo del adiestrador. Si llevamos este perro a una pista de obediencia para los primeros pasos del entrenamiento, todo lo que su dueño necesita hacer es enseñarle la pelota para que se concentre tanto que pueda manipular ese entrenamiento inicial, de esa manera el perro desempeñará su trabajo con gran entusiasmo e impulso. Mi entrenamiento inicial en obediencia siempre es entusiasta en cuanto a seguimiento, llamadas, envíos y apports, incluso si no es perfecto. La ayuda de la presa se basa en un alto impulso por la comida o por la pelota para hacer que el perro desempeñe sus primeras sesiones con mucho entusiasmo.
¿Cómo juega el motivador de presa un papel pivotante en ese entrenamiento inicial?. Hace años en un experimento se sitúo un gato en un área cerrada llena de ratones. Inmediatamente el gato empezó a correr tras los ratones, matándolos y comiéndoselos. Mientras continuaba el proceso el gato dejo de comer ratones, pero seguía matándolos. Llegó un momento, en que el feliz y saciado gato se tumbó en el suelo sin actuar mientras el resto de ratones corrían a su alrededor. Podemos describir al gato como que tenía su impulso de presa bajo, opuesto al inicial. Y también podemos decir que su impulso de presa ha sido satisfecho y por tanto anulado.
Este ejemplo muestra como el adiestrador puede usar el motivador de presa para desarrollar y reducir los impulsos. Podemos elevar el impulso conteniendo el motivador y reducirlo entregándole al perro su premio. Si excitamos a un perro condicionado correctamente con la pelota, podemos ver como brillan sus ojos y como su nivel de energía crece, pero en el momento que lanzamos la pelota , el impulso disminuye. Hay muchos ejemplos de este tipo de manipulación en nuestro día a día de experiencias en el entrenamiento.
Un perro con correa, el guía realiza un seguimiento con la pelota en la mano y cercana a su cara. Mientras el perro hace el seguimiento, no tiene opción más que trabajar en una posición cercana junto al guía (la pelota). La pelota o la comida solo se le entregara cuando el perro esté en la posición correcta y cuando el perro aprenda a hacer fuss de una cierta manera para poder conseguir su premio. A medida que el perro va adquiriendo experiencia, entregaremos el premio menos a menudo para que el perro haga el seguimiento durante distancias más largas. En vez de matar el impulso, el mantenimiento de la pelota hace que el perro trabaje más duro para convencer al guía de lanzar la pelota.
En trabajos de mordida podemos tener problemas con perros jóvenes, debido a que por alguna preocupación el perro no morderá la manga lo suficientemente fuerte. En estas situaciones, el figurante hará perder a menudo la mordida mientras lo tiene cogido con la correa, con el fin de que la frustración del perro haga crecer sus impulsos. Es entonces cuando el perro atacará más fuerte hacia la manga y aprenderá que nada malo le puede ocurrir si está mordiendo fuertemente.
En rastreo, reducimos la comida en el rastro después de muchas sesiones. Es razonable pensar que el perro reducirá sus impulso de rastro debido a que hay menos comida, pero realmente vemos como el perro rastrea más intensamente cuando no encuentra tanta comida como al principio.
Aunque todo lo dicho anteriormente es de utilidad para el adiestrador, hay algunas cosas que pueden ir mal al principio con el perro. Como mencioné anteriormente, si el entrenamiento es abusivo o si no se ha establecido una correcta base de motivación, las correcciones matarán el impulso de presa, lo cual es una manera fácil de decir que el perro no tiene deseo por trabajar ya que el perro estará preocupado por sus impulsos sociales. El resultado será un perro de obediencia sumiso. El otro problema es que el motivador no puede ser entregado muy a menudo o retenido demasiado tiempo. El mantenimiento del motivador aumentará la frustración y los impulsos pero llegado a un punto crítico los impulsos empezaran a morir. En perro jóvenes, con impulsos no desarrollados, el premio debe ser entregado más a menudo que más adelante en el entrenamiento, cuando podamos mantener el motivador más tiempo sin que el perro pierda impulso.
Un fuerte impulso también puede ayudar al adiestrador a vencer problemas de entrenamiento, especialmente el estrés y la sumisión. La mayoría de las correcciones, especialmente en la fase de aprendizaje, pueden resultar en evitación. Recuerde que un perro solo puede actuar en un impulso a la vez, por lo que si está trabajando con un alto impulso de presa, aceptará mejor una corrección sin pasar a conducta social y evitación.
Después de un periodo largo, el adiestrador podrá haber enseñado al perro todos los fundamentos del entrenamiento, pero ahora necesitará pulir ese entrenamiento para conseguir un mayor control y un perro que haga buenas puntuaciones en las pruebas. Este es un problema para casi todos los adiestradores ya que se ha enseñado al perro a trabajar con altos impulsos y ahora debemos moderar ese entusiasmo para que el perro pueda concentrarse en sus responsabilidades. Si hemos estado en suficientes sesiones de entrenamiento, veremos que una respuesta muy típica a este problema es corregir el perro hasta la sumisión, así su entusiasmo está bajo control. Pero, como hemos visto, esté método probablemente matará los impulsos, y no se obtendrá ninguna actitud de entusiasmo. La mejor solución, es la de equilibrar los impulsos, de esa manera el perro siempre será capaz de trabajar bajo control. Aunque el refuerzo negativo es una parte necesaria en este trabajo, la motivación en presa juega un papel igualmente importante. Nuestro objetivo no es matar los impulsos, pero si hacer que el perro comprenda que nivel de impulso tolerará el adiestrador.
En uno de los primeros artículos hablando del comportamiento en presa, describí un tipo de entrenamiento en trabajos de mordida llamado encauzamiento. En general, se trata de enseñar a un perro sin experiencia como controlar sus impulsos haciendo que cambie de un comportamiento a otro. Un ejemplo simple es el del figurante que sale del revier y provoca al perro desde lejos para sacar su impulso de defensa. A medida que se acerca al perro y siente que este está alcanzando un nivel de defensa incontrolable, empezará a correr hacia los lados o a balancear la manga, para sacar en el perro su impulso de presa. Como el perro no puede actuar con dos impulsos al mismo tiempo, el perro voluntariamente abandonará su impulso de defensa para cambiarlo por el de presa. El figurante deberá de nuevo provocar al perro para sacar su defensa y continuar así este proceso de cambio de un comportamiento a otro.
Este concepto, al cual he llamado impulso de amoldamiento, está diseñado para enseñar al perro como puede controlar por si mismo sus impulsos. De hecho, en el grado I de Schutzhund, he desarrollado esta técnica hasta un punto donde incluso los perros más fuertes soltarán sin recibir una orden.
Un perro con fuertes impulsos que ha sido correctamente equilibrado pude concentrarse en su trabajo sin el conflicto de sus niveles de impulsos que constantemente interfieren en el trabajo de pista. Finalmente, es esta concentración la que persigue el adiestrador, más que otra característica del comportamiento. La comprensión de los fundamentos básicos del comportamiento y la manipulación de los impulsos es lo que conlleva a la terminación de un perro, su concentración en el trabajo, para conseguir altas puntuaciones en las pruebas de trabajo.
Cuando leamos acerca de el adiestramiento o participemos en un seminario, absorba todos los conceptos nuevos de adiestramiento, pero tenga cuidado con las conclusiones que saque de ello. Por una parte retenga todas las ideas diseñadas para solucionar un problema con el perro de alto nivel. Y por otra parte todas las demás ideas deben dirigirse al desarrollo del comportamiento y los impulsos. Si alguna de esas ideas no tienen sentido en cuanto a comportamiento debemos ser prudentes y preguntar la duda. Si la idea tiene sentido, intente pensar donde la puede situar en su propio entrenamiento y si está en conflicto con algún otro concepto de entrenamiento con el cual ha estado trabajando. El problema de la teoría es que debe ser aplicada; sin embargo, yo creo que hay peores resultados cuando no se aplica la teoría, que cuando se usa mal una buena teoría. No se preocupe de los errores, incluso los mejores los hacen. Si la teoría del adiestrador es buena, el error pronto será aparente y no se habrá hecho ningún daño serio. Un buen entendimiento de lo que motiva la respuesta de un perro emparejado con un entusiasta deseo de experimentar es lo que nos lleva a obtener buenos perros con buenos resultados en las competiciones.
por Gary Patterson
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