Carácter
Cualquier sujeto de frente a influencias externas que pueden manifestarse en el accionar de todos sus días, posee reacciones individuales y como tales únicas, aunque si bien mínimas, siempre distintas de aquellas de otros perros, esta conducta única e individual, es el resultado del carácter del sujeto y se lo considera su modo de ser.
Si bien es cierto que el carácter lo podemos definir como el conjunto de las dotes psíquicas de un perro, contempla otros componentes y en realidad es un ente indivisible, esta condición es fundamental a tener en cuenta en el adiestramiento, por el simple hecho que no se puede intentar modificar un componente del carácter sin modificar otros y por ende transformar todo.
En el carácter se pueden definir dos partes importantes como: índole y aprendizaje, la primera se refiere exclusivamente a la cuestión genética que el can porta consigo desde que nace, la otra es lo que el perro adquiere de frente a las diversas circunstancias diarias a las que se expone.
El comportamiento canino motivado por acciones instintivas y de memoria, algunas congénitas, otras influidas por el medio ambiente y las demás adquiridas, muestra su forma de reaccionar a través de su carácter y temperamento.
Con respecto a esto último se sabe que existen cuatro clases de temperamento:
1.- Débil: ejemplares inestables que no acatan regularmente las ordenes que le imparte su amo, los ejercicios que le resultan incómodos o difíciles se niega a cumplirlos, asustándose fácilmente con estampidos, ruidos muy fuertes o movimientos veloces, en suma, se dice de estos ejemplares que son faltos de carácter y no son aptos para el trabajo con el hombre.
2.- Desequilibrado: estos perros aprenden rápidamente los ejercicios donde puedan desplegar una gran actividad, pero poseen poca capacidad para la obediencia y la subordinación, pierden fácilmente concentración siendo por este motivo no aptos para el rastreo y tampoco son seguros en otros aspectos en sus funciones de trabajo.
3,- Linfático: suelen ser ejemplares estables y equilibrados pero algo lerdos para aprender, sus reacciones ante estímulos externos son lentas, lo que representa un problema a la hora de adiestrarlos, como perros de rastreo no interpretan en forma satisfactoria sus captaciones olfativas.
4.- Sanguíneo: perros vivaces, bien predispuestos para el aprendizaje llevan a cabo los ejercicios de despliegue activo así como los de obediencia con total precisión, de sistema nervioso equilibrado y bien estructurado en su estabilidad emocional. Catalogado como el perro ideal de trabajo, apto para cualquier cosa y de excelente temperamento y carácter.
Para poder hablar del temperamento, necesariamente debemos incluirlo, dentro de las llamadas dotes caracteriales y mencionar obligadamente todas las otras que lo acompañan.
Dotes caracteriales
Del carácter forman parte los instintos y las dotes caracteriales, de los primeros se puede agregar que siendo impulsos incondicionados y geneticamente adquiridos por el perro y que condicionan su supervivencia, también determinan respuestas absolutamente idénticas, independientemente del individuo y de la raza.
Dentro de las principales dotes caracteriales y naturales del perro, encontramos la docilidad, el temperamento, el coraje, la agresividad , el temple, la combatividad, la vigilancia , la curiosidad, la sociabilidad y la posesividad, por mencionar las más importantes y habituales .
Docilidad: capacidad del perro que sin alterar su personalidad, le permite aceptar voluntariamente al hombre como su superior jerárquico, sin necesidad que este deba recurrir a intervenciones de tipo represivo.
Temperamento: se lo define como la velocidad e intensidad de reacciones a estímulos externos tanto positivos como negativos o dicho de otra forma, agradables o desagradables. Cuanto mayor es la prontitud con la cual el perro reacciona, mejor es el temperamento.
Coraje: siendo una condición abstracta, el perro quizás no tenga la misma noción que puede tener un ser racional, pues sería en realidad la capacidad de afrontar un peligro teniendo conciencia de las consecuencias del acto en sí, pero para la definición formal se diría que es la capacidad de un perro de afrontar sin obligación y sin temor una amenaza real o simulada aún lejos del apoyo de su conductor.
Agresividad: es la prontitud de reacción instintiva o parcialmente adquirida ante una amenaza de cualquier índole, en orden de buscar una definición formal de agresividad real adaptable a los perros de utilidad se puede decir que: " es la capacidad por parte del perro de reaccionar a estímulos que identifica como amenazas a sí mismo o a la integridad de cosas o personas que reconoce como propias.
Otra definición que considera las condiciones naturales del entorno, individualiza el término agresión con una serie de comportamientos atentos a la salvaguardia de la especie, que incluye la fuga, este último tipo de agresividad limitada como es la fuga, no le sirve a nuestro perro de utilidad y trabajo.
Konrad Lorenz define la agresividad como una pulsión que se acumula dentro del perro y se descarga de un modo u otro, contra personas, animales u objetos. La agresividad puede depender también del impulso predatorio que posee un perro y suele ir acompañada del espíritu de lucha.
Combatividad: es la capacidad que el can posee, de responder a un estimulo agradable o desagradable con una actitud de lucha contra la causa del estimulo, usando su musculatura y mandíbulas contra cualquiera que luche con él. Se puede agregar que es el paso sucesivo en el tiempo al impulso agresivo, siempre en función de esa capacidad real que implica el deseo de combatir, la combatividad considerada una virtud sobresaliente en un buen perro de protección, es hija directa de la agresividad.
Temple: o templanza es un componente esencial del carácter, tanto o más valioso que la agresividad, representa una virtud cardinal que permite moderar el instinto al mismo tiempo que otorga valentía, fortaleza y serenidad para enfrentarse a dificultades y factores extraños y extremos, sean físicos: condición atmosférica, dolor; como psíquicos: amenazas, gritos, etc.
Aunque existen ejemplares que lo portan genéticamente, este componente se puede anexar con el aprendizaje y se irá logrando en la medida que el figurante construya una adecuada estructura emocional y nerviosa, todo esto en base a un trabajo paulatino, progresivo y secuencial, dicho de otro modo, no yendo más rápido de lo que el can puede aprender. Esta dote caracterial no se la debe confundir con el coraje.
Vigilancia: es la capacidad que el perro posee de advertir el aproximarse de peligros externos ya sea para él como para su amo.
Curiosidad: es la capacidad del perro de interesarse en un modo muy vivaz y natural a las manifestaciones externas y a las cosas que advierte en su ámbito de atención, suele ser visual y olfativa.
Posesividad: es una dote que permite al perro el poseer o adueñarse de cualquier cosa sin permitir que nada ni nadie se lo pueda sacar, como por ejemplo un objeto cualquiera que identifique como su juguete favorito.
Juan A. Messina |